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Trombosis y viajes

Introducción


Se entiende por trombosis la formación de un coágulo que puede obstruir la circulación. Cuando sucede en el interior de una vena es habitualmente en los miembros inferiores o en el pulmón.

Para que ocurra una trombosis deben darse una serie de circunstancias o “factores de riesgo” que provoquen la formación del coágulo1 . No todos los factores tienen igual poder para generar una trombosis; por eso se habla de factores de riesgo fuertes, moderados y débiles2 . La trombosis no se debe a la presencia de un único factor, deben coincidir más de uno para que ocurra.

Es frecuente que un factor de riesgo débil o transitorio, desencadene la trombosis en personas que ya tenían una mayor probabilidad de sufrirla por sus características personales (ejemplo: edad avanzada, enfermedades, ciertos fármacos, etc.)

Uno de los factores de riesgo débiles son los viajes prolongados3 . Se ha difundido la creencia de que quienes viajan en avión tienen mayor riesgo de padecer una trombosis; sin embargo, es la inmovilidad la que puede incrementar dicho riesgo. Por lo tanto, todos los viajes en que el espacio sea reducido y esté dificultada la movilidad (ya sea en auto, ómnibus, tren) aumentan el riesgo de trombosis.

Es importante aclarar que cuando se habla de “riesgo de tener trombosis por un viaje” se está comparando con el “riesgo de tener trombosis cuando no se realiza un viaje”. Los que viajan tienen alrededor de 2 veces más riesgo de tener trombosis que los que no viajan2 . Sin embargo, lo importante para cada persona en particular es el riesgo absoluto de trombosis que confiere el viaje, esto ha sido calculado para el avión, en 1 persona que podría tener trombosis cada 4.656 pasajeros4 .

Dado que diariamente millones de personas en el mundo realizan viajes largos en avión o en algún otro medio de transporte, es de fundamental importancia tratar de identificar la magnitud del riesgo, no sólo para realizar la correcta prevención, sino también para no generar preocupaciones infundadas o, lo que sería más serio aún, promover el uso inadecuado de drogas anticoagulantes.

Trombosis y avión, la evidencia

En 2007 se publicó un estudio de 8755 viajeros frecuentes (la mayoría empleados de compañías multinacionales) que realizaron 315.762 vuelos de diferente duración5 . En ese grupo de personas se confirmaron 53 trombosis. Este estudio permitió identificar que la obesidad y la duración del viaje mayor a 12 horas se asociaron con aumento del riesgo de trombosis.

Por otra parte, un estudio de 2630 pilotos de aviones comerciales con un promedio de 500 horas de vuelo por año aproximadamente, no mostró un aumento del riesgo de trombosis entre los pilotos6 .

La frecuencia de embolia pulmonar luego de un viaje mayor de 12 horas es de 5 por millón, y el riesgo de muerte por embolia pulmonar inmediatamente después del viaje es < 0.6 por millón de pasajeros que vuelan más de 3 horas2 .

No se ha demostrado que mantenerse hidratado o el uso de medias de compresión sea beneficioso7,8 , sin embargo tampoco es perjudicial. Evidencia indirecta sugiere que procurar cierta movilidad durante el viaje sería lo recomendable. No está indicado el uso habitual de anticoagulantes previo a un viaje prolongado.

Quién debe prevenir la trombosis y cómo hacerlo?

La evaluación del riesgo de trombosis es individual y cambia a lo largo del tiempo.

Las personas que presentan mayor riesgo de sufrir una trombosis serían los que realizaron una cirugía mayor en el mes previo al viaje o con enfermedades malignas activas o los que ya han padecido una trombosis o los individuos que posean numerosos factores de riesgo9 .

La recomendación general es la movilización periódica de las extremidades inferiores durante el viaje.

Antes de indicar anticoagulantes para la prevención de la trombosis asociada a viajes, debe evaluarse el riesgo de sangrado y las contraindicaciones para el uso de dichas drogas en cada persona. En algunas personas el riesgo de sangrado asociado a las drogas anticogulantes puede superar el riesgo de sufrir una trombosis por el viaje.

Ante un viaje en avión, es el médico quien debe evaluar las condiciones y factores de riesgo individuales para seleccionar las medidas preventivas adecuadas.

Autores: Patricia Casais, Ana María Lauricella, Laura Vrdoljak, Dolores Puente. Comité Día Mundial de la Trombosis. Grupo Cooperativo Argentino de Hemostasia y Trombosis (Grupo CAHT)

Bibliografía

1. Rosendaal FR. Venous thrombosis: a multicausal disease. Lancet. 1999;353(9159):1167-73
2. Konstantinides SV, Torbicki A, Agnelli G, Danchin N, Fitzmaurice D, Galiè N, Gibbs JS, Huisman MV, et al.; Task Force for the Diagnosis and Management of Acute Pulmonary Embolism of the European Society of Cardiology (ESC). 2014 ESC guidelines on the diagnosis and management of acute pulmonary embolism. Eur Heart J. 2014;35(43):3033-69
3. Cannegieter SC, Doggen CJM, van Houwelingen HC, Rosendaal FR. Travel-Related Venous Thrombosis: Results from a Large Population-Based Case Control Study (MEGA Study). PLoS Med 2006; 3(8): e307
4. Kuipers S, Schreijer AJM, Cannegieter SC, Buller HR, Rosendaal FR, Middeldorp S. Travel and venous thrombosis: a systematic review. J Intern Med 2007; 262: 615–34
5. Kuipers S, Cannegieter SC, Middeldorp S, Robyn L, Buller HR, Rosendaal FR. The absolute risk of venous thrombosis after air travel: a cohort study of 8,755 employees of international organisations. PLoS Medicine, 2007; 4: e290.
6. Kuipers S, Venemans-Jellema A, Cannegieter SC, van Haften M, Middeldorp S, B€uller HR, Rosendaal FR. The incidence of venous thromboembolism in commercial airline pilots: a cohort study of 2630 pilots. J Thromb Haemost 2014; 12: 1260–5.
7. Clarke M, Hopewell S, Juszczak E, Eisinga A, Kjeldstrom M. Compression stockings for preventing deep vein thrombosis in airline passengers. Cochrane Database Syst Rev 2006; CD004002
8. Schreijer AJM, Cannegieter SC, Doggen CJM, Rosendaal FR. The effect of flight-related behaviour on the risk of venous thrombosis after air travel. British Journal of Haematology 2008; 144: 425–29
9. Watson HG, Baglin TP. Guidelines on travel-related venous thrombosis. Br J Haematol. 2011;152(1):31-4

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